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Galilea (La Rioja)

Respecto al origen del nombre de Galilea, cuenta la tradición que los principales de allí fueron a Tierra Santa y que al volver, en recuerdo de su peregrinación, lo pusieron a la villa que estaban formando junto a sus fincas agrícolas en el Valle de Ocón.

Es de recordar que en el siglo XIII toda La Rioja pertenecía al Reino de Navarra. Un hijo de Sancho el Fuerte, Teobaldo I, fue a las Cruzadas rodeado de nobles navarros y es probablemente que los del Valle de Ocón fueron en su compañía; esto situaría la fundación de Galilea en la primera mitad del siglo XIII.» Esto es lo que refiere el insigne chileno Eduardo Fernández Balmaceda en  su libro «Anhelo y visión de España» sobre el origen del nombre de Galilea.

Sin embargo parece más acertada la referencia que hace Madoz en su diccionario decimonónico, cuando refiriéndose a Galilea dice que, «…al igual que el resto de las localidades que componen el actual Valle de Ocón, fue fundada por moradores de la metrópoli que salieron a establecerse en casas de campo, barrios y cortijos, por las tierras de su jurisdicción.» Pero, ¿porqué estos moradores le dieron el nombre de Galilea?.  Es muy posible que existiera, en el exterior de un anterior edificio religioso de la época,  una pieza cubierta, sin retablo ni altar, que además servía de cementerio, y que arquitectónicamente se le da el nombre de «galilea». 

De esta Galilea, pórtico o atrio, que incorpora el escudo heráldico de la localidad, tomó el nombre este pueblo de la Rioja Baja, ubicado en el histórico valle formado  entre Sierra La Hez y el Rio Ebro.

Últimas noticias

Historia

La historia de Galilea, hasta el 19 de mayo de 1865 hay que contemplarla unida a lo que, a lo largo de los tiempos, se denominó Tierra de Ocón.  Esta denominación correspondía a una parte del territorio riojano sometido a una misma organización y regulado por unas ordenanzas especiales.  Gobantes, en su diccionario, engloba en la Tierra de Ocón diez aldeas: Aldealobos, Los Molinos, Oteruelo, Pipaona, Las Ruedas, San Julián, Santa Lucía, Corera, El Redal y Galilea además de la propia Villa de Ocón capital de este territorio.  Entre 1842 y 1865, tres de estos pueblos, -Corera, El Redal y Galilea, por este orden- se independizan de la metrópoli, dando lugar así a municipios independientes. Así comienza el preámbulo de esta interesante intrahistoria de Galilea, que dividida en 33 capítulos, hace un repaso de los hitos más importantes de la localidad desde la dominación romana hasta el año 1995.

Ocio y Deporte

Fiestas

El pueblo de Galilea hasta el año 1865 estaba bajo la tutela y dependencia de lo que a lo largo de los tiempos se denominó La Tierra de Ocón. Por tanto, todas las tradiciones que pudieran atribuírsele  tienen su raíz y su fundamento en las tradiciones y costumbres imperantes en el Valle de Ocón.

Sin embargo de un tiempo a esta parte, Galilea ha singularizado sus fiestas dotándoles de una particular impronta en la calidad y la variedad de eventos programados, que difieren sustancialmente de lo que es norma habitual en otras localidades.

Sus festividades más importantes se celebran en el mes de Agosto: La virgen de la Ascensión, el día 15; y San Roque, el 16 y siguientes. Su patrono es el 22 de Enero, pero hace ya muchos años que, desgraciadamente no se celebra de la manera que se hacía antaño. Lo mismo ocurre con la festividad de San Isidro que ha quedado prácticamente reducida a una celebración en la intimidad.

Senderismo

A causa de su posición geográfica entre el Cantábrico y el Mediterráneo, el clima de Galilea es un clima de tipo mediterráneo típico  del interior de la Península, con veranos secos y calurosos, e inviernos fríos. Por tanto el paisaje propio de su jurisdicción y el del su entorno, no destaca por su verdor y vegetación. Sin embargo esta carencia no impide que existan rutas de senderismo, al uso o no, atractivas y livianas, para disfrutar del tiempo libre en la naturaleza, sobre todo en dos estaciones particularmente coloridas: el otoño y la primavera. Estas rutas que aquí se aconsejan son de una dificultad media cuya duración es de cuatro a cinco horas. En estos tiempos que corren en los que la recomendación médica aconseja este tipo de actividades, en beneficio de otras de mayor riesgo cardiovascular, no estaría demás detenernos a valorar las bondades de este tipo de actividad tan saludable.

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